Editoriales y la RSC: cuatro ejemplos

 
                 ¡Buenas tardes!   En esta entrada de sábado os vamos a hablar del sector editorial y de la responsabilidad social corporativa (RSC). Aunque casi todos conocemos estos conceptos para empezar nos referiremos a ellos de forma breve.

  Para el primero de ambos términos recogemos la definición del "Observatorio de la RSC" y que es la siguiente: “La  forma de conducir los negocios de las empresas que se caracteriza por tener en cuenta los  impactos que todos los aspectos de sus actividades generan sobre sus clientes, empleados, accionistas, comunidades locales, medioambiente y sobre la sociedad en general. Ello implica  el cumplimiento obligatorio de la legislación nacional e internacional en el ámbito social, laboral, medioambiental y de Derechos Humanos, así como cualquier otra acción voluntaria que la empresa quiera emprender para mejorar la calidad de vida de sus empleados, las comunidades en las que opera y de la sociedad en su conjunto.”

  Y, en segundo lugar, nos enfrentamos a la  siguiente pregunta: "¿Qué es un editor?". Para obtener una respuesta detallada hemos acudido al Cuaderno de Emprendimiento "Quiero montar una editorial" editado por el Ayuntamiento de Madrid en el año 2009. La información con la que nos hemos topado es la siguiente: 




 “Según la Ley 10/2007, de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas, el  editor es una persona natural o jurídica que, por cuenta propia, elige o concibe obras literarias, científica y en general de cualquier temática y realiza o encarga los procesos industriales para su transformación en libro, cualquiera que sea su soporte, con la finalidad de su publicación y difusión o comunicación”.



  
  “Un editor se enfrenta a las siguientes tareas: búsqueda de autores y títulos, negociación de  derechos, trabajos con manuscritos, diseño del libro, y coordinación de las tareas de impresión, distribución y venta. Las editoriales de mayor tamaño cuentan a veces con servicios de distribución propios y con una librería a pie de calle para la comercialización exclusiva de las colecciones del sello”.






  Conociendo ya la naturaleza y los objetivos de ambas realidades vamos a dar un también breve repaso en torno a algunas actividades de RSC que se han llevado a cabo últimamente o aquellas iniciativas y proyectos que podrían haber constituido por sus características la RSC de algún grupo editorial.


 1. En primer lugar encontramos un interesante proyecto desarrollado por Worldreader cuyo objetivo es la erradicación del analfabetismo en los países africanos a través del fomento de la lectura en las edades más tempranas y con las nuevas tecnologías como herramienta principal. 


  Una de sus primeras medidas fue la implantación de e-readers (kindle, de Amazon) en colegios de Ghana y tras ella están siendo cada vez más las nuevas iniciativas, los proyectos puestos en marcha y... los patrocinadores. 


 Entre los principales se encuentran la ya mentada arriba Amazon y el gigante editorial Random House. Los informes redactados una vez hubo finalizado el proyecto ghanés evaluaban los efectos que la lectura y las nuevas tecnologías surtieron en los alumnos siendo los resultados más que satisfactorios. Todo indicaba que el fomento de la lectura y la pronta iniciación en las tecnologías contribuían muy favorablemente a dejar atrás al analfabetismo. 



  

  Entre aquellos sellos que han optado por contar con este magnífico proyecto en su estrategia de RSC encontramos, además de los dos ya mencionados, a Butterfield&Robinson, Penguin, Rosetta books, edreams y  a un sinfín de empresas que podéis consultar pinchando aquí.





  2. Otra iniciativa digna de ser aquí nombrada y con la que se puede colaborar desde una editorial como parte de su RSC es el proyecto Ingeborg.


 “En la ciudad  austríaca de Klagenfurt no existe ninguna biblioteca municipal, sin embargo, a partir de ahora sus vecinos van a poder acceder a la lectura como un servicio más. 



   

  Gracias a una iniciativa denominada Proyecto Ingeborg (en honor a la excepcional escritora y poeta Ingeborg  Bachmann, que nació en dicha ciudad) y a los códigos QR y chips NFC (Near Field Communication) los vecinos van a poder disfrutar de la lectura. Las pegatinas con estos códigos están repartidas por toda la ciudad. 





  Se trata de libros de dominio público -en su mayoría del Proyecto Gutenberg-, en ocasiones situados en sitios relevantes de la ciudad en relación al autor o tema del libro (el ejemplo que pone el artículo de donde hemos tomado la noticia es el del libro “El Asesino”, del también escritor austríaco Arthur Schnitzler, cuya pegatina con el código QR está en, cómo no, la comisaría de la ciudad; pero en su página también podemos ver que “El sueño de una noche de verano”, de Shakespeare, lo han situado en las inmediaciones de la playa). 



  


 Los lectores no tendrán más que acercar su Smartphone para acceder directamente a la dirección web y descargar el libro”.

 (Pincha aquí para leer la noticia entera, de comunicación-cultural).







   3. Un programa realmente interesante es el conocido como We give books. La idea consiste en la puesta a disposición online de diversos títulos para que la gente los lea y pueda disfrutar de ellos contribuyendo, además, al reparto de ejemplares físicos de tales obras en zonas desfavorecidas o para colectivos con difícil acceso a este tipo de ocio. 




 
    La clave, no obstante, para que se entienda éste como un efectivo proyecto de fomento de la lectura es la siguiente: Sólo se repartirá un ejemplar físico por cada uno de los títulos leídos online hasta el final. De esta manera por un lado se fomenta la lectura y, por otro, la solidaridad."De este modo, la responsabilidad del lector se une con la de la editorial para conseguir el fin que se propone la campaña”.






  4. Donación de ejemplares físicos y digitales para los fondos de las unidades penitenciarias. Es ampliamente conocida la fuerte conexión que se establece en situaciones de privación de la libertad entre los reclusos y la literatura. 

  
  

  Los primeros encuentran en la segunda la puerta a la libertad que las paredes de su celda les niegan. Así, en España desde finales del siglo XIX se vienen ya promoviendo programas de promoción de la lectura y de donación de fondos a las bibliotecas de las prisiones. Sin embargo, tales bibliotecas aquejan de sustanciales retrasos en sus catálogos de novedades.



  La información que en la red hemos encontrado referente a este tipo de programas ya existentes y a este tipo de realidades es la siguiente: “La lectura y la escritura pueden y deben desempeñar un papel preponderante no sólo en la regeneración interior de los reclusos, sino también en su reinserción en la sociedad. A las autoridades penitenciarias corresponde, por lo tanto, poner a su servicio bibliotecas ricas, ágiles y dinámicas que les ayuden a descubrir la magia de la palabra escrita y el poder transformador de la lectura". (Kepa Osoro, 2007, p.35).

 "Las listas de superéxitos tienen en prisión una personalidad caprichosa. Las razones presupuestarias y logísticas acentúan esta singularidad".(Pincha aquí para leer la noticia entera, de La vanguardia).


  

  En relación a esto cabe nombrar aquí al proyecto estadounidense Prison Book Program cuyo principal objetivo es la dotación de libros a las cárceles del país. Para ello se valen tanto de donaciones de particulares como de bibliotecas como de, y aquí entra la RSC, editoriales. 





   Llegados a este punto del post de hoy, sólo queda añadir que tras haber conocido -entre los cientos que existen-estas cuatro iniciativas de RSC en las que algunas editoriales colaboran uno puede comenzar a entender el sector editorial (tanto el especializado en la impresión como el que aboga por los formatos digitales) no sólo como un negocio -complicado en estos últimos años- sino también como una herramienta cultural, de alfabetización, de rehabilitación y , en definitiva, de cambio social. No obstante, es personal e intransferible la decisión de cada uno de apoyar a aquellos sellos o grupos editoriales que promueven este tipo de medidas o de apoyar otros modelos de transformación social, alfabetización y divulgación cultural igual de loables -o más- que éstos. 


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